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El abandono de Detroit

Uno de los abandonos más grandes de la historia moderna. Cuando la gente se va de la ciudad, lo hace dejando atrás casas y edificios que resulta impensable puedan ser abandonados. Se advierte que al final de este artículo hay imágenes y textos que pueden herir la sensibilidad.

El abandono más grande de la historia moderna

El declive de Detroit es uno de los procesos “no violentos” de abandono más grandes sufridos por una ciudad moderna durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.

Con una superficie total de 359 km2, Detroit ha pasado de contar con 1.849.568 habitantes en su pico a finales de la década de 1950, a perder la mitad holgada hasta llegar a los 910.294 a principios del 2011, según el censo de la ciudad.

Comparativamente, el abandono equivaldría a que Madrid capital perdiese una tercera parte de su población (605,8 km2 – 3.155.359 habitantes), Barcelona y alrededores perdiesen otro tercio (3.186.461 habitantes) o que ciudades como Valencia y Sevilla quedasen despobladas (809.267 y 704.198 habitantes respectivamente) y por ende, despoblada también cualquier otra capital de provincia española, ya que las 4 anteriores son las que registran mayor densidad.

En su apogeo, justo a finales de la década de 1950, Detroit era la tercera ciudad más importante de Estados Unidos y uno de los centros industriales del país. Contaba con una inmensa y bulliciosa área metropolitana en donde se habían empezado a erigir rascacielos, suntuosos edificios de oficinas, hoteles y otras infraestructuras, que servían como centro neurálgico de los numerosos negocios que se multiplicaban por toda la ciudad. También alojaban la administración y los servicios públicos necesarios para atender las necesidades de tan numerosa población. En la imagen, el “downtown” durante los 50;

La principal industria de la ciudad era la del automóvil, de la cual tomaba su mote; “Motor City” ó “Motown” en su versión abreviada. En 1903 Henry Ford había fundado la “Ford Motor Company”, extendiendo por todo el país su sistema de producción en cadenas de montaje, que permitieron el advenimiento de la producción en masa.

La metodología fue copiada por otros fabricantes de automóviles que se habían establecido en Detroit, entre los más famosos; Dodge, Packard, Chrysler o William C. Durant, propietario de Buick y cofundador de la todopoderosa General Motors en 1908. En la imagen Henry Ford y su gran invento, las cadenas de montaje, en este caso, una línea del modelo Ford “T”;

Para finales de los años 50 del siglo XX las fábricas de automóviles eran inmensas. Detroit no solo pasaba a ser uno de los principales abastecedores de vehículos de Estados Unidos sino que se había convertido en la capital mundial del motor, con numerosos parkings atestados de coches recién salidos de fábrica esperando a ser enviados. En la imagen, la planta de Ford en esta época;

Detroit no solo contaba con el sector del automóvil y toda la industria subsidiaria generada a su alrededor, sino que tenía un gran puerto con astilleros y era un centro cultural con mucho peso dentro de la industria del entretenimiento. Uno de los sellos discográficos más importantes que han existido tomaba al igual que la ciudad el nombre de “Motown” y desde él, su fundador Berry Gordy, Jr, impulsó toda la avalancha de “girls groups” y música soul de los años 60, con artistas como Stevie Wonder, Marvin Gaye, The Supremes, The Four Tops, The Jackson 5, The Temptations, The Contours o Martha and the Vandellas.

• El declive, ¿por qué se marcha la gente de Detroit?

La boyante industria había atraído a miles de inmigrantes tanto del sur de los Estados Unidos y de Europa pero no estaba exenta de problemas. En la década de 1940 surgen los primeros conflictos sindicales, dirigidos por líderes como el conocido Jimmy Hoffa, al que la mafia que operaba en Detroit, los Giacolone, haría desaparecer en 1975. En 1943 estalla el primer brote de tensión racial, que se extiende por toda la ciudad, causando 34 muertos y 433 heridos, solo sofocado cuando el presidente Roosevelt envía tropas federales para restaurar el orden.

El primer hecho notable que marca un punto de inflexión es que durante la década de 1950 muchas familias se marchan del centro de la ciudad. La mayor parte se va a vivir al extrarradio, creándose amplios suburbios con pequeñas casitas de ensueño de dos pisos, algunas con jardín y garaje al estilo americano, otros meramente adosados o apartamentos de dos o tres plantas;


Otras familias se marchan definitivamente a distintas ciudades de Estados Unidos y el número de habitantes comienza a descender lentamente. Detroit había empezado a ser una ciudad peligrosa, atestada de gente, con espacios muy reducidos para tanta densidad de población, brotes de tensión racial, delincuencia y la mafia operando.

Pero además, los residentes que se marchaban huían de otro factor ya entonces endémico en Detroit; los altos impuestos a pagar por vivir dentro del área metropolitana. Las tasas en el extrarradio se reducían drásticamente. El problema de los impuestos también afectaba a los fabricantes de automóviles por lo que algunos llevaban trasladando sus talleres a las afueras desde los años 40.

El hecho de irse, era llamado coloquialmente como el “white flight” o “vuelo blanco” porque las que se marchaban eran principalmente familias blancas, mientras que la población de color quedaba confinada al este de la ciudad en una zona que irónicamente denominaban “Paradise Valley” o “valle paraíso”.

Además los dos grandes núcleos se aislaban cuando a finales de los 50 se construye la autopista Interestatal 75, dividiendo físicamente la urbe en zona este y zona oeste. Anteriormente otra autopista, la M-102, iniciada en los años 30 a partir de una antigua pista de tierra, había dividido físicamente la zona norte y la zona sur, donde quedaba el centro o “downtown”. La 102 recibía el mote de “8 mile” ó “8 millas” por su longitud. En lenguaje coloquial, cuando se está en el centro de Detroit, se dice que se está “dentro de las 8 millas”.

En 1967 se desata otro estallido racial después de que la policía intentase desalojar una fiesta ilegal llamada “Blind Pig” a la que atendían 80 individuos un sábado por la noche. El vecindario se enfrenta a las fuerzas del orden, primero destrozan mobiliario urbano, luego escaparates, después arden edificios, se producen saqueos y los disturbios se prolongan durante 5 días hasta que de nuevo, la guardia nacional toma la ciudad, saldándose el incidente con 43 muertos, 1.189 heridos, 7.000 arrestos;

Estos sucesos aceleran el éxodo a las zonas más seguras de los suburbios, fuera de las “8 millas” y ya desde 1967, comienza a ser relevante el abandono de edificios, propiedades, tiendas y negocios en el centro.

No obstante los suburbios pronto se convertirán en tan solo una especie de “alto en el camino” al abandono total de la ciudad porque desde la década de 1970, las grandes compañías del motor empiezan a deslocalizar masivamente su producción en países asiáticos, condenando definitivamente a la ciudad.

Su plan maestro es aprovechar la mano de obra barata en los entonces países emergentes como el Japón de los 70 y seguir vendiendo coches en Estados Unidos, multiplicando así sus beneficios. Esta política funciona a corto plazo pero a largo plazo no es viable, ya que dispara las tasas de desempleo locales generando un paro galopante, que en el año 2010 alcanzaba el 20,5%, otro nuevo jinete del apocalipsis que sumar a todo lo anterior; el alto nivel de paro crea bolsas de pobreza y brotes de delincuencia.

El abandono de Detroit, se prolonga durante los años 80 y 90 para continuar durante todo lo que llevamos de siglo XXI, provocando la huida de más de un millón de personas. En los últimos tiempos, al llamado “vuelo blanco”, antes calificado de racista, le está siguiendo una especie de “vuelo negro” porque ahora son las familias de color las que huyen del centro hacía los suburbios o hacía otras ciudades.

En los años 90 se empezaron a levantar casinos en el centro, los primeros fueron el MGM Grand Detroit, el MotorCity Casino, y el Greektown Casino, convirtiendo a Detroit en la quinta ciudad con más juego de Estados Unidos. Por un lado hay quien considera que el incremento en la recaudación de impuestos que suponen las apuestas, revitalizan la ciudad pero por otro lado, hay quien piensa que atraen todavía más delincuencia.

Las tasas de criminalidad varían según los estudios. Detroit es la sexta ciudad con más crímenes violentos de todos los Estados Unidos. Neighborhoodscout.com estima que los residentes tienen una probabilidad del 6,25% de sufrir un robo en su casa y una posibilidad del 1.67% de sufrir un crimen violento. La estadística en conjunto no es tan alta respecto a otras ciudades pero existen barrios como Mount Elliot, en la zona este, que es el 23º más violento de todo el país, registrando unos 150 crímenes violentos al año, es decir, uno cada dos o tres días.

El “downtown” es la zona más segura con diferencia. Visto en fotos, parece el centro de una ciudad de lujo con un aspecto envidiable, como si fuera una especie de oasis ajeno a lo que sucede en el entorno que le rodea;

Finalmente, a todo esto, hay que añadir un último clavo en el ataúd, la corrupción política, acentuada en los últimos años y percibida por los ciudadanos como una “cultura asentada” que amedrenta a futuros inversores. En Agosto del 2008 el alcalde de la ciudad, Kwame Kilpatrick, ingresaba en prisión, enfrentándose a sucesivos cargos por corrupción que le pueden acarrear 38 años de condena. Igualmente, unos 30 miembros de su gabinete están acusados con cargos federales.

• Un abandono sangrante

El abandono de Detroit tiene una serie de características que lo hacen especialmente sangrante. La primera es que los negocios, infraestructuras o propiedades se abandonan dejándolas tal cual, en muchas ocasiones con todo el mobiliario intacto en su interior porque como todo el mundo se va, no se puede vender ni el inmueble ni lo que hay dentro.

Muchos edificios de servicio público, preparados para atender a una población de 2 millones, se vuelven insostenibles por falta de recaudación de impuestos. A la larga acaban cerrándose sus puertas quedando abandonados, sin nadie responsable de vaciarlos o de reciclar lo que hay dentro.

El abandono más emblemático es la estación central de trenes, la “Michigan Central Station”, un majestuoso edificio con avenidas, columnas jónicas, bóvedas, amplios salones de espera;

Las bibliotecas quedan abandonadas con sus estanterías repletas de libros, casi ordenados en su sitio, con los “post-it” amarillos que habían pegado los bibliotecarios cuando los clasificaron. Este tipo de sucesos levantan ampollas porque en otros puntos de la ciudad, los colegios no tienen material escolar. En la imagen, la biblioteca pública de East Side;
La comisaria de Highland Park, tapiada por fuera, denota por dentro que estaba perfectamente operativa cuando fue desocupada. Las celdas y la sala de reuniones siguen aún en bastante buen estado;

…y todas las fichas policiales, posteriormente sacadas de sus archivadores, siguen dentro. Incluso queda munición en un plato lista para disparar, tal y como la dejaron los agentes antes de irse para siempre;

La iglesia presbiteriana de Woodward Avenue, en perfecto estado por fuera. El enorme órgano de tubos sigue intacto detrás del púlpito. El mobiliario de madera se carcome lentamente;

El edificio “David Whitney”. Llama la atención que sus elegantes galerías ya no tengan utilidad;


Otro abandono muy representativo, el Hotel Lee Plaza y sus amplios salones. Al cerrarlo no se molestaron ni en llevarse el piano de cola, los lujosos sillones o las televisiones de sus habitaciones…

Y los colegios con todo su mobiliario dentro deteriorándose lentamente, sin que nadie se haya molestado en trasladar lo que pudiera ser reutilizado en otras escuelas donde hace falta. Sillas, mesas, pizarras, libros;

Las aulas de arriba pertenecen a dos colegios abandonados diferentes, la Wilbur Wright High School y la St. Margaret Mary School.

• 33.500 casas abandonadas

Después está el caso aún más sangrante del abandono de las casas de los suburbios. Algunas eran adorables casitas al puro estilo “sueño americano”, otras pequeñas edificaciones históricas, palacetes incluso, que abundan en cualquier punto de la ciudad, fundada en 1701. Existe una web llamada 100abandonedhouses.com que se dedica a recopilar fotos de casas vacías como estas;

…pero no son 100, se calcula que 33.500 casas de este tipo habían sido abandonadas hasta principios del 2011, según algunos estudios. Otras investigaciones más drásticas hablan de 38.000. En el mapa negro, las zonas amarillas son suelo urbanizable con el 25% de la superficie abandonada o vacante. En el mapa amarillo, los puntos negros representan sectores con más de 5 casas abandonadas o vacantes;

La casa abandonada más emblemática, tal vez sea la antigua William Livingstone House, en la calle Eliot de Brush Park, una propiedad histórica construida en 1893 por el arquitecto Albert Kahn recreando el renacentismo francés. Estuvo desocupada hasta que su estructura cedió y tuvo que ser demolida el 15 de Septiembre del 2007. Se solía fotografiar por la estrecha fachada que daba a la calle pero en realidad era un palacete que se alargaba por detrás;

Cuando alguien abandona su propiedad, deja de pagar los impuestos correspondientes al inmueble y al alcanzar cierto nivel de deuda, el ayuntamiento embarga la parcela, poniéndola en subasta pública;

En las subastas, los precios de salida pueden llegar a ser ridículos, a veces de 1$ pero la realidad es que nadie puja porque el paquete de impuestos que viene detrás hace que no valga la pena. Si no se logra una venta o la estructura está muy dañada por haber sufrido incendios o falta de mantenimiento, se coloca un cartel de “condemned” y cuando el presupuesto del ayuntamiento lo permite, se derriban.

Las demoliciones son muy “convenientes” de cara al ayuntamiento que las ve como una racionalización del suelo; evitan incendios, reducen la delincuencia, abren espacios… pero a la vez ocultan una realidad que deterioraría aún más la tocada imagen de ciudad. Si quisiéramos visitar las ruinas de Detroit o miramos con el satélite de Google Maps, nos encontraríamos sobre todo con escombreras y parcelas vacías.

Los numerosos abandonos de estas pequeñas casitas en los barrios residenciales causan un efecto dominó. En la calle de la siguiente imagen, todas las casas de la acera derecha están abandonadas, tapiadas y algunas con el techo hundido. En la acera de la izquierda también, excepto por dos familias, las que han colocado el cubo de basura negro. Las dos han quedado aisladas en medio de un barrio vacío que empieza a ser comido por la vegetación;

Los problemas de seguir viviendo en un vecindario en el que parece que ha caído una bomba nuclear son numerosos por los que si cierto número de vecinos se marchan, es probable que al final el resto les sigan y todo el barrio quede abandonado.

En primer lugar, todas esas casitas sin dueño necesitan mantenimiento. Tal y como se comentaba en el artículo que explicaba cronológicamente lo que sucedería si una ciudad fuese abandonada de repente, a medida que las estructuras van cediendo, se acumula basura, papeles, trozos de madera… y un montón de cristales rotos, que pueden causar un incendio cuando incide la luz solar.

Un vecino cuya casa queda en medio de otros dos bloques abandonados se arriesga constantemente a que su hogar arda con todas sus posesiones dentro, sobre todo en verano. De hecho, este es un problema común en Detroit y a veces los bomberos se dedican a regar las casas vacías.

Después está el problema del aislamiento en el que quedan los vecinos en medio de un barrio abandonado sin ningún futuro. Acarrea la presión psicológica de saber que tarde o temprano acabará completamente derribado y el pavor que puede causar vivir en un sitio digno de cualquier película de terror. Los vecinos no solo se quejan de la delincuencia cuando la casa es ocupada o aparecen saqueadores, sino por la proliferación de todo tipo de alimañas ya que la naturaleza reclama su espacio más rápido de lo que se podría pensar.

Hay zonas en las que la policía ya no patrulla por negarse a entrar en ellas o porque la comisaria que correspondía, ha quedado abandonada y simplemente no hay agentes asignados a esas calles.

• Los cuerpos de los fallecidos también son abandonados

Otro aspecto insólito que empieza a ser característico de Detroit es la aparición, cada vez más frecuente, de cadáveres abandonados en distintos enclaves de la ciudad.

En el año 2009 había hasta 70 cuerpos sin reclamar en la morgue central de la ciudad. Metidos en bolsas blancas y con una etiqueta numerada en el dedo gordo del pie, algunos llevaban años almacenados en grandes cámaras frigoríficas, sin ser reclamados por nadie y sin recibir sepultura. En la imagen, fotos del depósito tomadas por la CNN;

Cuando se practicaron las autopsias para identificar los cadáveres tras que se desatase el escándalo, resultó que la mayoría no eran desaparecidos por muertes violentas, sino que habían fallecido de causas naturales, al no poderse pagar el seguro médico ni los tratamientos.

En un primer momento se dotó un presupuesto de 21.000$ para enterrarlos y se lograron identificar 11 cuerpos pero cuando la partida se agotó, algunos familiares, a pesar de haber logrado identificar a sus parientes, no reclamaron el cadáver porque no podían costear el entierro.

En otra ocasión aparecieron dos cuerpos en una funeraria abandonada llamada “Pope Funeral Home” en Plymouth Road. Al fallecer el propietario, sus herederos no se hicieron cargo del negocio abandonando las instalaciones tal cual, con todo el mobiliario dentro y dos cuerpos sin recibir sepelio en el sótano.

A veces los cadáveres aparecen dentro de edificios y casas abandonadas. Se calcula que en Detroit viven unas 19.000 personas sin techo. Cerca de la calle “Michigan Avenue”, en el sótano del “Roosevelt Warehouse”, un almacén auxiliar de la escuela pública incendiado en 1987, apareció un cadaver congelado en el agua helada que se acumulaba dentro de sus subterráneos. En la imagen, entrada del “Roosevelt Warehouse”;

Un reportero del Detroit News recibió la llamada de un individuo afirmando que varios amigos suyos, aficionados a la exploración de ruinas urbanas, habían ido para jugar un partido de hockey sobre el suelo helado del sótano realizando el hallazgo. No llegaron a avisar a la policía porque habían entrado de forma ilegal, así que siguieron con el partido.

Cuando el periodista se desplazó al almacén para confirmar la noticia, se topó con dos indigentes, Scott Ruben y Kenneth Williams, que estaban viviendo en un pasillo, cerca del cadáver. Ambos confirmaron que el cuerpo llevaba al menos un mes congelado con las piernas al aire como si fuera un palo de helado clavado en el hielo. Ambos declararon que no sabían a quién pertenecían los restos porque no reconocían los zapatos. El reportero tomó esta foto;

Scott y Kenneth habían decidido quedarse cerca del cadáver ya que se había corrido el rumor entre otros indigentes de que había un cuerpo en el edificio, por lo que no se acercaban. De esta forma nadie les molestaba o intentaba sustraer las pocas pertenencias que tenían.

Tras visitar la escena, la redacción del periódico avisó a la policía pero tras tres llamadas, quedó patente que no tenían intención de hacerse cargo del asunto. Días después, el diario logró concertar una visita al lugar con la jefa de bomberos, Emma McDonald, que accedió a extraer el cuerpo del hielo.

• El polémico “vuelo de la muerte”

Finalmente está el llamado “flight of death” ó “vuelo de la muerte” en referencia irónica al anteriormente mencionado “vuelo blanco”. Muchas familias que se habían marchado de los suburbios de Detroit, comenzaron a trasladar las tumbas de sus difuntos desde los cementerios locales a camposantos en otras ciudades porque no se atrevían a cruzar los peligrosos barrios cada vez que regresaban a rezar por sus fallecidos.

De hecho, en algunos cementerios hay señales avisando a los visitantes que vigilen sus coches y no dejen objetos de valor en su interior porque se producen robos mientras están realizando la visita. En la imagen, señales de alerta en el cementerio “Trinity”, tumbas profanadas y edificios abandonados al fondo;

Según el departamento de sanidad, entre el año 2002 y 2007 se concedieron unos 1.000 permisos de exhumación y traslado. De cada 30 individuos que abandonan Detroit, uno es un cadaver trasladado. Este es un fenómeno que afecta a todos los camposantos de la ciudad pero Mount Olivet, en el corazón de la salvaje zona este, es el cementerio que más inquilinos pierde a razón de unos 100 desenterramientos al año.

Aunque no hay estudios oficiales, parece ser que la práctica más habitual es el traslado al condado de Macomb, colindante por el oeste con la Motor City. Mucha gente prefiere pagar los 5.000$ que cuesta el traslado antes de tener que volver a pisar Detroit.

El asunto ha despertado discusiones encendidas, con acusaciones cruzadas de racismo y alegaciones sobre la delincuencia desatada que se vive en la ciudad.

VISTO EN: Jose.gs

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